Dieta mediterránea: ¡un tesoro en su plato!

Dieta mediterránea: ¡un tesoro en su plato!

Aceite de oliva sobre pan templado, una olla de judías que se cuece a fuego lento con tomate, pescado a la brasa compartido en una mesa larga junto al mar: la dieta mediterránea griega es, ante todo, una manera de comer juntos. En Grecia no es un régimen, sino la vida de cada día, marcada por las estaciones, por lo que ofrecen la tierra y el mar, y por la costumbre de sentarse a la mesa con la familia y los amigos.

La dieta mediterránea, también llamada dieta griega o cretense, es la forma tradicional de comer en muchos países de la cuenca mediterránea. Por supuesto, hay diferencias de un país a otro, relacionadas con los productos locales y con las costumbres y tradiciones de cada lugar.

¿Cómo surgió el término «dieta mediterránea»?

La expresión se dio a conocer en todo el mundo en la segunda mitad del siglo XX, cuando la cocina cotidiana de Creta, Grecia y el sur de Italia empezó a despertar el interés internacional. Detrás del nombre, sin embargo, hay siglos de vida rural: el trigo, el olivo y la vid, la llamada tríada mediterránea, alimentan estas tierras desde la Antigüedad.

El 16 de noviembre de 2010 la dieta mediterránea fue inscrita por la UNESCO en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, a petición de Grecia, Italia, España y Marruecos. En 2013 se sumaron Chipre, Croacia y Portugal. La UNESCO la describe como un conjunto de conocimientos, competencias, rituales y tradiciones que van del campo a la mesa: cultivo, cosecha, pesca, conservación, cocina y, sobre todo, el hecho de compartir la comida.

La pirámide de la dieta mediterránea: ¿qué hay en la mesa?

La pirámide de la dieta mediterránea: ¿qué hay en la mesa?

La mesa mediterránea sigue el ritmo de las estaciones y de la semana, y tradicionalmente se representa como una pirámide: en la base, los alimentos presentes cada día; más arriba, los de la semana; en la cima, los reservados para algunas veces al mes.

Cada día

  • Pan, biscotes, pasta y arroz, a menudo de trigo y cebada locales: del paximadi cretense a las hilopites de la cocina de pueblo.
  • Las frutas y verduras de temporada, de los tomates del verano a las verduras silvestres del invierno, en ensaladas, ladera y pasteles salados.
  • Las legumbres y los frutos secos: fasolada, fava, lentejas y garbanzos, nueces y almendras para el meze.
  • El aceite de oliva, la grasa para cocinar y el aliño de casi todos los platos griegos.
  • El queso y el yogur: feta, graviera, yogur colado con una cucharada de miel.

Cada semana

  • Pescado y marisco, a la brasa con limón y orégano o al horno con verduras.
  • Aves y huevos, en pasteles salados, sopas y asados de domingo.
  • Dulces para los momentos especiales: dulces de cuchara, loukoumades y pasteles con miel.

Algunas veces al mes

  • Carne roja: el cordero de Pascua, el stifado de ternera o el cerdo con apio en los días de fiesta.

La mesa mediterránea, una forma de vida

La mesa mediterránea, una forma de vida

Lo que hace especial a la dieta mediterránea no es un solo ingrediente, sino la manera en que todo encaja: los productos de temporada, las recetas sencillas transmitidas de generación en generación, los pequeños productores locales y el aceite de oliva en el centro de la cocina.

Y luego está la mesa. Mezes compartidos con amigos, largas comidas de domingo en familia, un plato de aceitunas y un trozo de pan a la sombra de un árbol: en Grecia se come sin prisa, y se come en compañía.

Cómo llevar la dieta mediterránea griega a su mesa

Cómo llevar la dieta mediterránea griega a su mesa
  • Cocine y aliñe sus platos con aceite de oliva virgen extra.
  • Incluya un plato de legumbres en el menú cada semana: fasolada, fava o sopa de lentejas.
  • Lleve pescado a la mesa con frecuencia, a la brasa con limón y orégano.
  • Elija frutas y verduras de temporada y deje que guíen el menú.
  • Descubra los biscotes de cebada, el pan de pueblo y la pasta tradicional como las hilopites y el trahana.
  • Tenga siempre a mano un trozo de feta, unas aceitunas y frutos secos para un meze improvisado.
  • Y, sobre todo, comparta la comida: la cocina mediterránea se disfruta sin prisa y en compañía.
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